jueves, julio 02, 2009
miércoles, mayo 13, 2009
lunes, abril 13, 2009
sábado, abril 11, 2009
punguita conoce los árboles
La Punga siempre vivió en un piso. Tres años de su vida. Para ella esto de subirse a un árbol es nuevo. La tiene encantada.
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jueves, abril 09, 2009
Murió Roberto
El 1 de marzo, en la mañana a las 6 y 55 minutos, después de un día de agonía, murió Roberto. Era el día en que nos mudábamos, así que lo llevamos con nosotros y enterramos debajo del gomero en el patio trasero.
Lloramos mucho su muerte, inesperada y repentina, pese a lo que nos había dicho el matagatos. Su muerte nos afecta mucho, porque decidimos mudarnos también en parte para que tuviese una vida mejor.
Lloramos mucho su muerte, inesperada y repentina, pese a lo que nos había dicho el matagatos. Su muerte nos afecta mucho, porque decidimos mudarnos también en parte para que tuviese una vida mejor.
viernes, febrero 13, 2009
domingo, febrero 08, 2009
La Punga Se Quedó Fuera
No nos dimos cuenta. Nos fuimos muy tarde a cama, a eso de las cinco de la mañana, muy cansados. Desperté a las nueve. La Punga estaba en el balcón, afónica de chillar y maullar e implar. Estuvo un día sin asomarse al balcón. Ahora, días después, ya recuperó la confianza y disfruta haciéndome sufrir saltando al balcón del vecino a comerle las plantas y mearle las macetas.
Días después, cerré la puerta y la Punga se quedó fuera (eso significa que estaba en el balcón del vecino, pues si no habría llegado a tiempo antes de que yo cerrara la puerta). Al cabo de un rato, Roberto empezó a chillar, llamando, luego fue a la salita a advertirnos y guiarnos hasta la puerta del balcón (ahora que no puede caminar le resulta más fácil, pues hay que cogerlo de las patas, y así elige él la ruta). Esta vez la Punga no había llamado ni se había asomado a la ventana, sino se había quedado abajo junto a la hoja de la puerta.
Días después, cerré la puerta y la Punga se quedó fuera (eso significa que estaba en el balcón del vecino, pues si no habría llegado a tiempo antes de que yo cerrara la puerta). Al cabo de un rato, Roberto empezó a chillar, llamando, luego fue a la salita a advertirnos y guiarnos hasta la puerta del balcón (ahora que no puede caminar le resulta más fácil, pues hay que cogerlo de las patas, y así elige él la ruta). Esta vez la Punga no había llamado ni se había asomado a la ventana, sino se había quedado abajo junto a la hoja de la puerta.
Robegto Mordió a la Pepa
Hubo drama en casa porque vino el veterinario a ponerle las inyecciones anuales. La Punga se escondió debajo del altar. Roberto no llegó muy lejos. Roberto mordió al matagatos, a la Pepa y a mí.
El Carrito
Pues Roberto se ha recuperado bastante. Todavía no camina, pero ha logrado ponerse de pie en sus cuatro patas y mover la cola. Pero no por mucho tiempo. La Pepa intentó hacerle un carrito con tubos para el agua y resultó ser muy difícil.
Pepa se contacto con un chico que hace carritos a medida y es de Viña del Mar.
Freddy ha venido ya en tres ocasiones a probar el carrito que está haciendo para Roberto. El modelo es muy monono, con fierros y tela rojos, y ruedas de patín y mejora cada vez. Ahora Freddy está a punto de entregar el modelo definitivo. Pero las veces que se los hemos tratado de ajustar, se ha escapado. Ayer se levantó a uno de sus cojines (varios que hay por suelo, desparramados por toda la casa) y se fue directamente a olfatear el carrito. Es un buen síntoma.
Pero necesitamos que adopte pronto el carrito, porque se lo hicimos ahora sobre todo porque nos mudamos a principios de marzo y la casa en la que viviremos, en un pueblo costero, tiene un patio de tierra y arenilla, sobre la que no queremos que Roberto tenga que arrastrarse.
Pepa se contacto con un chico que hace carritos a medida y es de Viña del Mar.
Freddy ha venido ya en tres ocasiones a probar el carrito que está haciendo para Roberto. El modelo es muy monono, con fierros y tela rojos, y ruedas de patín y mejora cada vez. Ahora Freddy está a punto de entregar el modelo definitivo. Pero las veces que se los hemos tratado de ajustar, se ha escapado. Ayer se levantó a uno de sus cojines (varios que hay por suelo, desparramados por toda la casa) y se fue directamente a olfatear el carrito. Es un buen síntoma.
Pero necesitamos que adopte pronto el carrito, porque se lo hicimos ahora sobre todo porque nos mudamos a principios de marzo y la casa en la que viviremos, en un pueblo costero, tiene un patio de tierra y arenilla, sobre la que no queremos que Roberto tenga que arrastrarse.
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