La Punga es muy persistente. Por ejemplo, cuando quiere urgentemente algo, como comer en la cocina o salir -o sea, que le abra la puerta. Ha llegado a saltar sobre mí desde un lado de la cama, para despertarme. Cuando logra enlazarme, me dirige caminando delante de mí y mirando hacia atrás para asegurarse de que la sigo. Se comporta en todo como la vieja india de la película 'Un hombre llamado caballo'. La señora india había adoptado al héroe como esclavo y se paseaba por la aldea jalándolo por una cuerda, pretendiendo que era caballo -hasta le obligaba a relinchar. Pues, así me siento cuando la Punga me dirige: como si me fuera jalando con un cordel.
domingo, febrero 05, 2012
Punga habla por asociación
Cuando quiere atún, me dirige a la nevera y se sienta frente a la puerta. Cuando quiere galleticas, se para junto a su cuenco. Eso me lo enseñó ella a mí.
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Un hombre llamado Caballo
Juanito roba las mantas del dormidero
Juanito es el único que interviene su entorno. Ayer retiró las mantas de las cajas-camas (que no tienen uso exclusivo) y las puso en su propia caja, haciéndose una cama más blanda y dejando que los otros duerman sobre el cartón.
He contado que Amada mea su cama casi todos los días. Juanito se encarga de empujar o jalar la caja meada y fétida hacia el patio, y a veces la ha llevado hasta más atrás, donde pega el sol.
Sin embargo, los otros no lo imitan... todavía.
Sin embargo, los otros no lo imitan... todavía.
jueves, enero 26, 2012
Ramón aprende a reír
En estas últimas dos semanas han pasado cosas extraordinarias:
1. Ernesto apredió a lamer, como los otros. Hace unos días me lamió por primera vez, aunque posteriormente ha dejado de hacerlo. Dicho sea de paso, creo que Ernesto tiene un déficit de socialización y le cuesta expresarse emocionalmente. Estoy seguro que se siente inmensamente protegido y es feliz.
2. Ramón aprendió a reír. Sí, fue una visión formidable, Ramón sonriéndome por primera vez. Ramón es el más viejo, de doce o trece años, según nos dijeron las veterinarias. Nunca había aprendido a reír. Es igualmente inmensamente feliz.
3. Lolita nunca olvida de agradecer después de comer. Tras comer, que toma su buen tiempo pues es la más lenta de todas, se acerca adonde esté y me ríe y me lame las manos o las rodillas. Enseguida se marcha a buscar un sitio donde echarse la siesta. Y a veces se acerca y solamente me mira, y se marcha. Parece que es su manera de decir gracias.
4. Juanito nunca olvida saludarme cuando entra a casa y es lo primero que hace. Se alza y pone sus patas delanteras en mis piernas y me lame las manos.
5. Ayer se rebalsó el depósito de agua y salí pues corriendo a apagar el motor. Apenas abrí la puerta, Juanito se puso delante de mí y echó a correr, guiándome claramente, hasta la boca de la manguera, donde se puso a mirarme, a ladrar y a mover la cola. "¡Oye, por aquí está saliendo el agua!" Juanito es inmensamente inteligente. Es feliz. Adora que su madre (la Pepa) lo acepte en su regazo, donde se echa a dormir plácidamente. Le encantan los extraños, sobre todo el tesoro en olores que trae cada uno de ellos. ¿Qué leerá en esos olores?
6. Vi lo siguiente: entró la Punga desde el jardín y al llegar a la puerta de la cocina se detuvo y oyó ruidos que venían de sus cuencos en la cocina. Se instaló al lado de la puerta, y cuando venía saliendo de ahí pues Nora que era la que hurgaba por ahí, le mandó unas amenazas de arañazos. Le está diciendo: "¡Cuidado, desgraciada, te pillé chupeteando mis platos!" Eso es justamente lo extraordinario, porque no reacciona así con Lolita ni Ernesto, por ejemplo, que cuando ella come, a veces, se echan a esperar que termine para ir a chupetear lo que quede y se empiezan a acercar apenas ella se aleja de los cuencos. Punga deja a veces una que otra sobra. A veces no deja nada.
miércoles, noviembre 23, 2011
Punga y Lolita se dan un beso
Estaban en la puerta, en el primero de dos escalones, Punga y Lolita, nariz contra nariz, y Lolita le dio unos lengüetazos en la cara y la Punga dio un respingo, totalmente espontánea, y se echó hacia atrás y se entró. Eso fue un beso.
Punga andaba de parranda
Los perros Ramón, Lolita, Nora y Ernesto me despertaron gimiendo en el pasillo a eso de las cinco de la mañana y yo pensé que querían salir a mear (ese es el convenio que hemos firmado). Así que salieron reluctantemente, Lolita incluso quiso devolverse y en lugar de salir corriendo hacia el patio, se quedaron junto a la puerta. Era evidente que no era por eso que me habían despertado. Así que abrí la puerta principal y ahí estaba la causa: la gata Punga volvía tarde de la parranda. Seguramente se puso a llamar frente a la puerta y los susodichos me fueron a despertar para que le abriera. Les abrí para que entraran. Seguramente se habrán reído de mí.
lunes, octubre 31, 2011
Ernesto y su sentido de urgencia
Cuando Ernesto quiere salir al patio, se sienta junto a la puerta y la araña, para volverse enseguida hacia mí o la Pepa. La idea es que le abras. Pero no es urgente, puede esperar, como ocurre a veces que no reaccionas de inmediato a abrirle la puerta porque estás ocupado en otra cosa.
Pero cuando es urgente hace lo mismo: se dirige a la puerta, la araña, pero en lugar de volverse a mirarnos, se queda parado con la cabeza contra la puerta, sin volverse a mirarnos. Eso significa: Me tienes que abrir ahora!
Lo más increíble de todo es que nunca le hemos enseñado ese código. Son inventos de él.
Pero cuando es urgente hace lo mismo: se dirige a la puerta, la araña, pero en lugar de volverse a mirarnos, se queda parado con la cabeza contra la puerta, sin volverse a mirarnos. Eso significa: Me tienes que abrir ahora!
Lo más increíble de todo es que nunca le hemos enseñado ese código. Son inventos de él.
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Ernesto y Nora bailan salsa
Anoche la Pepa y yo nos pusimos a bailar salsa y en cuestión de segundos se nos unieron Nora y Ernesto, mientras Ramón y Lolita miraban. Nora se levanta en sus patas traseras y se acerca a mí, o a la Pepa, para que la llevemos por sus patas delanteras. Ernesto es todavía más impresionante, porque se pone frente a alguno de nosotros y agacha la cabeza moviéndola de un lado a otro y mueve las patas delanteras, como cuando nos llama la atención -que es como que araña- y gira sobre sí mismo. Impresionante. Luego se unió Lolita, pero es coja y no puede hacer lo mismo que Nora. Pero todos riendo y disfrutando del baile. Y no estoy antromorfizando nada.
Obviamente saben cuando estás alegre y comparten la alegría, recurriendo a tu idioma -o sea, riendo y moviéndose como tú -de cierta manera, imitándote. Muchas veces los chuchos en casa parecen más bien monos: pueden ser muy comunicativos y te gastan bromas -como ladrar anunciando extraños para que abras la puerta y meterse a la mala (no invitados) a la casa.
Obviamente saben cuando estás alegre y comparten la alegría, recurriendo a tu idioma -o sea, riendo y moviéndose como tú -de cierta manera, imitándote. Muchas veces los chuchos en casa parecen más bien monos: pueden ser muy comunicativos y te gastan bromas -como ladrar anunciando extraños para que abras la puerta y meterse a la mala (no invitados) a la casa.
lunes, septiembre 12, 2011
Ernesto se comunica
En estos últimos meses, Ernesto y yo nos comunicamos mucho mejor. Estoy convencido que el afecto mutuo es fundamental a la hora de elaborar formas de comunicación de manera espontánea, y a la hora de comunicarse sin protocolos previos.
Ocurre a menudo que me recluyo a descansar, o ver tele, en el cuarto 3. Ernesto va a verme. Si la puerta está entreabierta y quiere verme, la empuja y entra, y salta al sillón y se acomoda a mi lado. A veces se echa a dormir así. Si la puerta está entreabierta y quiere decirme que tiene hambre o que cree que la comida está lista (porque ha estado oyendo hervir la cacerola), entra, mi mira con los ojos grandes y cara de loco (la misma cara que pone cuando lo bañamos) y vuelve a salir para golpear nuevamente a la puerta por fuera, pero sin entrar. ¿No es impresionante?
Si la puerta está cerrada, golpea. Pero si lo que me quiere decir es que tiene hambre, cuando le abro no entra sino que permanece ahí, por fuera, y vuelve a golpear la puerta, aunque esté abierta.
Ocurre a menudo que me recluyo a descansar, o ver tele, en el cuarto 3. Ernesto va a verme. Si la puerta está entreabierta y quiere verme, la empuja y entra, y salta al sillón y se acomoda a mi lado. A veces se echa a dormir así. Si la puerta está entreabierta y quiere decirme que tiene hambre o que cree que la comida está lista (porque ha estado oyendo hervir la cacerola), entra, mi mira con los ojos grandes y cara de loco (la misma cara que pone cuando lo bañamos) y vuelve a salir para golpear nuevamente a la puerta por fuera, pero sin entrar. ¿No es impresionante?
Si la puerta está cerrada, golpea. Pero si lo que me quiere decir es que tiene hambre, cuando le abro no entra sino que permanece ahí, por fuera, y vuelve a golpear la puerta, aunque esté abierta.
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lunes, marzo 28, 2011
Lolita defiende a Ernesto
El sábado estaba sentado a la puerta de la biblioteca mientras Lolita dormía a mi lado y Enesto daba un paseo por los quioscos. De pronto lo atacó un perro grande -un labrador diez veces más grande. Ernesto se puso a gritar y escapó. Lolita despertó y se puso a ladrar contra el agresor, pero sin atacarlo ni avanzar.
Era tan claro que le estaba reprochando que le pegara a Ernesto.
Era tan claro que le estaba reprochando que le pegara a Ernesto.
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jueves, marzo 24, 2011
Ramón durmió en la cama grande
Ramón, al que nos costó un año que perdiera el miedo a entrar en casa, ahora que entra más libremente para echarse en el recibidor ha empezado a explorar el resto de la casa. Hace unos días lo encontramos despaturrado en nuestra cama matrimonial. Cuando vio a la Pepa, escapó hacia su lugar habitual, una manta y un tapete imitación pelaje de cordero (que llamamos vellocinos), tipo indestructible (muy adecuados para perros). Claro, dice Ramón, no hay ninguna comparación posible. La cama es de lejos mejor. Con sus treinta kilos, el vellocino le debe parecer un pariente super lejanísmo del colchón para humanos.
Deberíamos hacerle un colchón grueso, blando, alto y cómodo a la medida. Seguro que dormir en cama humana es algo que no había imaginado nunca.
Deberíamos hacerle un colchón grueso, blando, alto y cómodo a la medida. Seguro que dormir en cama humana es algo que no había imaginado nunca.
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Punga mató a un ratón y se lo comió
En la mañana descubrimos que había cagarrutias de ratón en la cocina y en la despensa, y descubrimos que Punga también lo sabía. Punga estuvo rondando por ahí gran parte del día.
En la noche oí gritar a Pepa, que estaba en la cocina. Y ahí estaba la Punga con el ratón patas arriba y entre sus garras. Antes de que intentáramos quitárselo, un terrible crujido nos dijo que la gata había triturado su esqueleto. Se lo tragó y masticó y se relamió los bigotes cuando todavía no salíamos del asombro. Dejó el rabo con una parte carnosa llena de sangre. Se comió incluso la cabeza.
Hay por lo menos un ratón más, y no sabemos cómo decirle que mejor se va.
En la noche oí gritar a Pepa, que estaba en la cocina. Y ahí estaba la Punga con el ratón patas arriba y entre sus garras. Antes de que intentáramos quitárselo, un terrible crujido nos dijo que la gata había triturado su esqueleto. Se lo tragó y masticó y se relamió los bigotes cuando todavía no salíamos del asombro. Dejó el rabo con una parte carnosa llena de sangre. Se comió incluso la cabeza.
Hay por lo menos un ratón más, y no sabemos cómo decirle que mejor se va.
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