Cuando Ernesto quiere salir al patio, se sienta junto a la puerta y la araña, para volverse enseguida hacia mí o la Pepa. La idea es que le abras. Pero no es urgente, puede esperar, como ocurre a veces que no reaccionas de inmediato a abrirle la puerta porque estás ocupado en otra cosa.
Pero cuando es urgente hace lo mismo: se dirige a la puerta, la araña, pero en lugar de volverse a mirarnos, se queda parado con la cabeza contra la puerta, sin volverse a mirarnos. Eso significa: Me tienes que abrir ahora!
Lo más increíble de todo es que nunca le hemos enseñado ese código. Son inventos de él.
Mostrando entradas con la etiqueta comunicación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta comunicación. Mostrar todas las entradas
lunes, octubre 31, 2011
lunes, septiembre 12, 2011
Ernesto se comunica
En estos últimos meses, Ernesto y yo nos comunicamos mucho mejor. Estoy convencido que el afecto mutuo es fundamental a la hora de elaborar formas de comunicación de manera espontánea, y a la hora de comunicarse sin protocolos previos.
Ocurre a menudo que me recluyo a descansar, o ver tele, en el cuarto 3. Ernesto va a verme. Si la puerta está entreabierta y quiere verme, la empuja y entra, y salta al sillón y se acomoda a mi lado. A veces se echa a dormir así. Si la puerta está entreabierta y quiere decirme que tiene hambre o que cree que la comida está lista (porque ha estado oyendo hervir la cacerola), entra, mi mira con los ojos grandes y cara de loco (la misma cara que pone cuando lo bañamos) y vuelve a salir para golpear nuevamente a la puerta por fuera, pero sin entrar. ¿No es impresionante?
Si la puerta está cerrada, golpea. Pero si lo que me quiere decir es que tiene hambre, cuando le abro no entra sino que permanece ahí, por fuera, y vuelve a golpear la puerta, aunque esté abierta.
Ocurre a menudo que me recluyo a descansar, o ver tele, en el cuarto 3. Ernesto va a verme. Si la puerta está entreabierta y quiere verme, la empuja y entra, y salta al sillón y se acomoda a mi lado. A veces se echa a dormir así. Si la puerta está entreabierta y quiere decirme que tiene hambre o que cree que la comida está lista (porque ha estado oyendo hervir la cacerola), entra, mi mira con los ojos grandes y cara de loco (la misma cara que pone cuando lo bañamos) y vuelve a salir para golpear nuevamente a la puerta por fuera, pero sin entrar. ¿No es impresionante?
Si la puerta está cerrada, golpea. Pero si lo que me quiere decir es que tiene hambre, cuando le abro no entra sino que permanece ahí, por fuera, y vuelve a golpear la puerta, aunque esté abierta.
Etiquetas:
afecto,
comunicación,
golpear la puerta,
tener hambre
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
