miércoles, julio 16, 2008

Roberto como Mono

Estaba yo en la puerta de la cocina. A mi lado izquierdo está el pasillo que conecta el inodoro de los gatos con la sala; a mi derecha, la cocina. Bien. Yo acababa de poner galleticas en los cuencos de los felinos, así que me sorprendió que entrara Roberto a la cocina a reclamar por comida. Le dije que sus galletas estaban en el cuenco y apunté por un dedo, haciendo el trayecto imaginario desde la cocina hasta los cuencos. Roberto me miró primero el dedo, después a mí, y se echó a andar hasta la puerta. Ahí nuevamente me miró y le insistí con el dedo: "Ahí, ahí, en tu cuenco". Pues miró hacia el cuenco -hacia donde apuntaba el dedo- y se dirigió a comer.

Eso fue hace unos días. Hoy le indiqué el cuenco con el dedo y volvió a hacer lo mismo, es decir, me mira el dedo, me mira a mí, y se dirigió hacia el cuenco.

Cuando llegaron los españoles a América, confundieron algunos a los monos con gatos. Así, en algunas crónicas de esa época en que se habla de gatos, en realidad están queriendo decir monos.

Roberto tiene mucho de mono. En lo travieso, en lo inteligente, en lo curioso, en lo torpe. Ayer se colgó de una cortina de mimbre; también trató de escalar un librero, sin éxito. Se metió detrás de un librero y lanzó al suelo la mitad de ellos. Lo sorprendimos tratando de encaramarse a una tabla que había en su cuarto de baño, con el propósito aparente de lanzarse desde ahí sobre las dos hermosas plantas que han sobrevivido la invasión felina.

Roberto y Sus Juguetes

Roberto maneja el concepto 'juguete'. A diferencia de Punga, Roberto reúne todos los juguetes -de él y de Punga- en un solo lugar. Ahora último las ha dejado debajo de la escalera portátil: a saber, tres ratones multicolores chicos, un ratón marrón con gris grande, una pelota de goma, una pelota de pingpong, una rueda de carrito y la cabeza de un muñeco de conejo amarillo.

La manguera que se ve la puse yo ahí. Antes nos entreteníamos mostrándole a Punga un premio (un ratón colgando de una cuerda, por ejemplo) al otro lado del aro, para que saltara. Lo hacía. Hasta que se olvidó del juego.

Creo que Roberto es un gato muy inteligente. También creo que los gatos y otros animales suelen olvidar cosas o procesos que han aprendido espontáneamente en el momento en que lo repiten. Por ejemplo, a Roberto hace semanas que no lo veo jugar con la pelota con cuerda. ¿Lo habrá olvidado?

Pepa me da una esperanza de que no ha olvidado el proceso mediante el cual se jalaba la cuerda de la pelota. Me contó que hoy Roberto trató de bajar la cremallera del cuello de su chaqueta apoyando sus patas en su pecho (de ella) y jalando, con el hocico, de la cremallera -exactamente el mismo proceso que para jalar la cuerda de la pelota.