domingo, febrero 10, 2008

Punga y el Balcón

Tenemos discusiones -la Punga y yo- porque cuando sale al balcón se pasa, a veces, al balcón del vecino. Esto no sería realmente un problema si no fuese porque se come las plantas y flores que ha instalado ahí el vecino.
Al principio, Punga no sabía que era malo pasarse al balcón del vecino.
Algunas veces volvía con flores o tallos, que dejaba en el suelo, como quien deja un ratón muerto.
Digo discusiones porque yo la reprocho en español y ella me responde en gato. No sé qué me dirá ni si entiende lo que yo digo en mi lengua. Pero sí sé que sabe que me molesta mucho y que estoy enfadado. Cuando está en el balcón en alguna actitud sospechosa, o con algún plan malévolo, lo sé de inmediato, porque entonces, si me asomo al balcón, se entra corriendo y escapando claramente de mí. Mientras que si no tiene planes pecaminosos, se queda de lo más tranquila e inocente.

Otro motivo de discusiones es que la Punga se asoma demasiado hacia afuera, aparentemente con el plan de dar un salto y agarrar a alguna de las palomas y gaviotas que suelen posarse en la cornisa que está junto encima del balcón. Tampoco sería un problema si no fuera porque es imposible que, si llegase a brincar, logre asirse a la cornisa. Caería a la calle, con imprevisibles consecuencias.

Pero ayer me asomé al balcón. Al entrar a él vi con el rabillo del ojo que estaba en la sospechosa y habitual actitud de estar a punto de dar un salto en pos de los pollos. Pero me hice el desentendido y me paré a mirar para la calle como si no la hubiese visto. Sé que ella no sabe que yo la vi antes. Así que me sorprendió cuando, no bien entrar yo, se echó rápidamente al suelo, apretó entre sus patorras el vaso de trigo y pretendió estar comiendo de lo más entretenida.

¿Me estaré pasando películas? Estoy seguro que quería engañarme.

1 comentario:

Luna Spain dijo...

Esa es una gata inteligente!!


=^.^=